Pero no es momento de ablandarme, así que entré a esa junta y me hice presente, también establecí algunos límites con respecto a mi nombre.
No dejaría que me llamaran como quisieran.
En fin, esta reunión en verdad tenía que ser una broma de mal gusto.
-No es ninguna broma, señorita Emily.
-Ja...
¿Me está diciendo que me hizo viajar hasta aquí para hacer de mi conocimiento que me pertenece el treinta por ciento de empresas Keller?
-Así es.
Schultz asintió con una sonrisa en el rostro.
-Debió