Pregunté mientras me acomodaba en la cama y la doctora empezaba a dar órdenes.
-¿Hay algo malo con mi bebé?
-Nada preciosa, sólo queremos estar listos para cualquier inconveniente que pueda surgir...
Me sonrió, empezaba a asustarme, entonces lo vi, pálido, mientras sostenía mi mano, era por él que había tantos médicos alrededor, porque de alguna manera estaba enfrentando su pasado y Viktoria no permitiría que se repitiera.
El trabajo difícil comenzó, les juro que dolía y mucho, yo pujaba y pujaba, pero sentía que mis esfuerzos eran en vano, nadie decía nada, todos estaban concentrados.
-Vamos Emma, tú puedes.
-No, ya no... Duele.
-Sé que duele cariño, pero ya casi está fuera, vamos una vez más Emma.
-¡Aaaaah! ¡Mmmmmm! ¡Uuuuugh!
-Eso, perfecto una vez más cariño y estará afuera, vamos puja Emma, puja...
-¡Mmmmm! ¡Dueeeeleeee! ¡Auxiliooo! ¡Mmmm!
Plaz, una nalgadita y entonces la oí. A mi hija.
-¡Aa aa! ¡Aaa aa!
-¡Mira, esta es tu pequeña niña, felicidades mamita!
Me la entregó en los br