No esperaba verla, no venía a verla a ella, pero al verla...
Mi corazón se aceleró, mis manos comenzaron a temblar y la garganta se me secó, me faltaba el aire, quería correr hacia ella y abrazarla, gritarle lo mucho que la amo, que la extraño y suplicarle que me perdone por haber sido un imbécil. Que mi vida es una mierda desde que se fue, que me quedo dormido llorando por ella, que lo lamento tanto, que...
Tantas cosas que deseaba decirle y aun así, nada salía de mi boca, sólo podía observarla ahí, hermosa.
Tan lejos de mí...
Nuestros ojos se encontraron y esa mirada fue mía por unos segundos, la guardaría en mi mente para siempre, porque probablemente después de hoy no volvería a verla.
A mi Emma...
A esa gordita que en un principio desprecié, a esa que robó mi corazón, la que me dio el suyo y lo rompí.
-¡Adam! Hermano...
-¿Qué...?
Es, es ella... Es Emma.
-... ¿Vas a..?
¿Qué vas a hacer?
-N... Nada.
Vámonos.
Emma no estaba sola, había alguien con ella, alguien que por lo visto tení