No esperaba verla, no venía a verla a ella, pero al verla...
Mi corazón se aceleró, mis manos comenzaron a temblar y la garganta se me secó, me faltaba el aire, quería correr hacia ella y abrazarla, gritarle lo mucho que la amo, que la extraño y suplicarle que me perdone por haber sido un imbécil. Que mi vida es una m****a desde que se fue, que me quedo dormido llorando por ella, que lo lamento tanto, que...
Tantas cosas que deseaba decirle y aun así, nada salía de mi boca, sólo podía observar