Lo vi marcharse, sentí un nudo en el pecho, no obstante no le rogaría para que se quedara, era momento de limpiar mi círculo, de desvincularme de todas las personas en mi vida que no me aportaban, que no me eran de utilidad y que apoyaban a Emma, a pesar del dolor, debía hacerlo.
-Entonces...
¿Ya puedo mudarme?
-Ja.
Tú si que estás demente.
No, no puedes mudarte Nath.
-¡Sólo era broma, que sensible estás!
-¿A qué viniste?
-Ah... Eso.
Me miró con una sonrisa, abrió su bolso y sacó un sobre amarillo y me lo extendió, levanté la ceja y la miré.
-¿Qué es esto?
-Ábrelo...
Lo hice, dentro habían hojas, las saqué y comencé a leerlas.
-Te lo voy a resumir, hace tiempo encontré eso en la oficina de Nahim, en ese entonces, él estaba restringiéndome el acceso a sus negocios porque nos divorciaríamos y ya no me permitía ver sus contratos, acuerdos de compra, etc., una noche entré a su oficina sin permiso, quería buscar nuestro acuerdo de divorcio porque me preocupaba que él no quisiera darme la p