-¡Mmm!
Metí mi lengua en la boca de Emma y juro por Dios que me sentí el hombre más afortunado del mundo aunque parezca ridículo, jamás, jamás imaginé que una chica como Emma se fijaría en mí, mis ojos estaban cerrados y mis manos recorrían su cintura, bajaron hasta sus muslos y acariciaron sus glúteos por encima de su ropa interior de encaje pero por debajo de su vetido, la deseaba, la deseaba con desesperación y podía sentir que ella a mí.
-¡Adam..!
¡Mmm!
¡Uuugh!
Mordí el lóbulo de su oreja derecha y ella enterró sus uñas en mi espalda, desabotoné la espalda de su vestido dejando al descubierto su pecho. Comencé a besar su cuello y bajé por él hasta llegar a sus grandes y redondos senos.
-Mmm...
-¡..!
-¡¿Qué haces?!
Por...
¿Por qué te detienes?
-Porque acabo de recordar que ayer tuviste una crisis y necesitas descansar...
No quiero que te desmayes el día de la boda y no podamos...
Tú me entiendes. Necesito que descanses.
Hizo un puchero y no pude evitar reírme.
-Ja ja