Helen y yo estábamos muy felices, este contrato nos daba la posibilidad de ser más independientes y tener libertad económica.
Disfrutamos la pizza y una buena charla con el señor Johnson, cosas triviales, como recetas favoritas, ingredientes y claro, de su experiencia como chef en el pasado, compartimos por un buen rato hasta que llegó la hora de que el señor Johnson se marchara.
-Fue un placer compartir experiencias con ustedes señoritas, es hora de que me marche, les haré llegar el contrato cuando lo tenga listo.
Estrechó nuestras manos y nos regaló un beso en la mejilla a cada una y luego se marchó.
Cuando supusimos que ya no estaba, Helen y yo brincamos emocionadas, gritamos, reímos y nos abrazamos.
-Ja ja ja.
Amiga no lo creo, trabajaremos para Nahim Johnson.
-Ja ja ja, lo sé Helen...
Estoy tan emocionada como tú.
-Ese matrimonio viene lleno de bendiciones Emma, no dejes ir al señor Keller.
-Ja ja ja.
Reí a carcajadas, porque dudaba que fuera así.
-En realidad no cre