Besé sus senos y sin avisar los tomé a ambos con mis manos y los acaricié con mis dedos, hice círculos con ellos al rededor de esos rosados y duros pezones y apreté sus senos con delicadeza y entonces, llevé uno de ellos a mi boca y Emma gimió alto.
-¡Adam! ¡Mmm!
-...
Succioné primero el derecho como si estuviera hambriento y tal vez lo estaba, Emma enterró sus uñas en mi espalda mientras gemía y mi miembro se acomodaba en su entrada, sólo la pequeña tela de su ropa interior y la de la mía nos separaba, jugué con su pezón con mi lengua y lo mordisqueé, los gemidos de Emma me volvían loco, podía sentir que se estaba mojando y mi miembro estaba duro y amenazaba con correrse.
-¡Mmm! ¡Aaah! ¡Uhhhh!
¡Adam! ¡Mmm!
-...
Me encantaba el sabor de sus pezones, dulces y con sabor a galletas de mantequilla, Dios, toda ella era una deliciosa galleta de mantequilla con azúcar glass y me volvía loco, aunque casi no me gustaban los postres, Emma se habia convertido en mi postre favorito.