Besé sus senos y sin avisar los tomé a ambos con mis manos y los acaricié con mis dedos, hice círculos con ellos al rededor de esos rosados y duros pezones y apreté sus senos con delicadeza y entonces, llevé uno de ellos a mi boca y Emma gimió alto.
-¡Adam! ¡Mmm!
-...
Succioné primero el derecho como si estuviera hambriento y tal vez lo estaba, Emma enterró sus uñas en mi espalda mientras gemía y mi miembro se acomodaba en su entrada, sólo la pequeña tela de su ropa interior y la de la mía