Hui de una boda digna de un cuento hadas y millonarios hace diez años. Pero mi huida pensé era en calidad de novia, no de esposa. Pasé de ser una novia fugitiva a una esposa fugitiva. Y eso era digno de muchas reacciones, como, por ejemplo, la que estaba teniendo Selena en este instante. Su expresión era como si hubiese visto un fantasma.
—¿¡CASADA!? ¿Cómo puedes estar casada con un hombre que no he visto en tres años? ¡Vives a mi lado! ¡Soy tu mejor amiga! ¿Cómo no le hablas a tu mejor amiga s