El impacto del vidrio estrellándose contra el piso aún resonaba recordando lo frágil que era su situación ante el abuelo.
Austin permaneció de pie junto al ventanal, con la respiración agitada y los nudillos blancos por la rabia contenida.
Sin embargo, detrás de la tormenta de ira que lo consumía ante las amenazas del abuelo al dejarlo sin un solo centavo a su favor, la frialdad comenzó a salir a flote.
Sabía manejar los números, los negocios, pero las amenazas de quedarse sin la presidencia