La resistencia de Harper flaqueaba con cada segundo que pasaba, la opresión en su cabello le nublaba la vista por el dolor, y la brutalidad con la que la mano de aquel hombre trepaba por su pierna la sumía en un abismo de pánico que nunca antes había experimentado.
Abrió la boca para intentar gritar una vez más, pero la presión del cuerpo de su agresor la asfixiaba, anulando cualquier rincón de su fuerza.
El sonido de los pasos rápidos y pesados impactó contra el piso del pasillo se acercaban,