El trayecto de regreso desde el cementerio transcurrió en un silencio incómodo, pero en esta ocasión no era resultado de la frialdad opresiva de antes, se trataba de una calma nunca antes sentida.
Al llegar a la mansión, Austin por unos segundos permaneció con las manos apoyadas en el volante, respiraba despacio, sintiendo por primera vez en años que la opresión que le había arrebatado todo comenzaba a ceder.
Ambos bajaron del auto y caminaron uno al lado del otro, Harper se mostraba como aquel