La postura de Harper era impecable, destilando una confianza que nunca antes había mostrado acompañado de una sofisticación que obligaron a los periodistas a guardar silencio para escucharla.
—Damas y caballeros, por favor escúchenme con atención —habló Harper, con una voz clara, melodiosa y lo suficientemente firme como para dominar todo el auditorio.
Los flashes se concentraron exclusivamente en ella ignorando la presencia de Austin.
—Estoy muy segura de mis sentimientos hacia mi prometido —c