Harper llenó de aire sus pulmones tomando fuerzas para continuar, con aquel acto demostró la agudeza mental que la caracterizaba.
Escuchó cada una de las ofensas sin que un solo músculo de su rostro se alterara, se esforzó en ignorar.
No bajó la cabeza, no buscó refugio; al contrario, detuvo su paso a escasos metros de ellas, les dedicó una mirada de absoluta indiferencia y tomó un sorbo de su copa, demostrando que sus insultos no tenían el poder de afectarla.
Mientras tanto, a unos metros de