El hombre permaneció en silencio durante unos largos e incómodos minutos, observando a Harper de pie en medio de la oficina, ella se mostraba derrotada con el rostro cubierto de lágrimas y con el aliento agitado.
Sus palabras aún resonaban en el aire, cargadas de una honestidad tan pura y desgarradora que desarmaron de golpe la lealtad de aquel hombre.
No vio en ella la intriga de una mujer manipuladora ni la curiosidad superficial de quien busca un punto débil para causarle daño a Austin.
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