Penurias...
Luego de unos cuantos minutos, Harper trataba de estabilizar su respiración, todo era bastante chocante, había quedado en shock no sabía a donde ir o con quien acudir.
Intentó levantarse de la silla donde se había dejado caer, el hombre la ayudó con extremo cuidado, sosteniéndola por el codo hasta asegurarse de que sus piernas volvían a responder.
—Gracias... —alcanzó a susurrar ella, con la voz rota y los ojos aún empañados por las lágrimas.
El hombre la miró, notando en Harper una profunda tr