La preocupación los obligó a que durante unos pocos minutos ninguno de los dos se atreviera a romper la inmovilidad.
La revelación de que sus planes se habían acelerado lo cambiaba todo.
Harper, sentada en el borde de la cama sentía que el aire se volvía cada vez más espeso, la convivencia con Hugo no traería nada bueno.
Eso sin hablar de la cercanía física de Austin, que aún permanecía a su lado con la respiración entrecortada por la sorpresa, algo o todo de él comenzó a resultar intolerable