Al caer la noche.
El vehículo de Austin cruzó las rejas de la mansión tras una jornada larga en la oficina, cada movimiento y cada mirada estaba impregnada de esa electricidad romántica que comenzaba a ser más notoria entre ellos.
Al llegar a la sala la rigidez de la rutina pareció haberse disipado por completo; luego de aquel momento intenso vivido en el interior de la oficina las cosas comenzaban a ser diferentes.
Austin se mostraba cariñoso, buscó el contacto de sus dedos con los de ella, m