Harper se sentía increíble, ya que después de aquella increíble cita, él la había tratado de una manera completamente diferente, palabras dulces y gestos de un caballero hicieron que ella bajara la guardia.
Al llegar a casa no hubo presión de su parte, no hubieron palabras hostigantes ni cargadas de desprecio; con un beso en la comisura de sus labios y un “gracias, la pasé increíble”... Fue todo lo que salió de Austin antes de quedarse dormido a su lado.
Al despertar Harper fue recibida con u