Cuando Margarita se despertó otra vez, se encontró sola en la cama y se reincorporó asustada. No sabía si había tenido un increíble sueño o si de verdad Lucca la había abandonado en la mitad de la noche, después de tener sexo y en su primera noche de bodas.
Dobló las rodillas contra su pecho y se tocó la cara con las dos manos cuando entendió que el hombre si la había abandonado. Podía sentir la humedad de su centro, el dolor en las caderas por el efectivo sexo y la vergüenza.
Tal vez, la vergü