La noche había caído como un manto espeso, pesado, casi irreal el bosque respiraba en silencio. Un silencio profundo… interrumpido únicamente por el crujir lejano de las ramas, el susurro del viento colándose entre los árboles altos y oscuros, y la respiración irregular de dos cuerpos que no deberían estar allí.
Helen no recordaba con exactitud en qué momento el mundo se había vuelto caos, solo recordaba fragmentos.
Ruido.
Luces.
El avión temblando.
Y el miedo.
Ahora, arrodillada sobre la