La mañana en la empresa comenzaba con ese ritmo acelerado que no daba espacio para emociones innecesarias, y Helen lo agradecía en silencio mientras cruzaba el imponente vestíbulo con paso firme, elegante, su traje negro perfectamente ajustado delineando su figura como si fuera una declaración silenciosa de poder y control. Su cabello caía con precisión sobre sus hombros, y aunque sus ojos aún guardaban rastros de una noche difícil, su postura no dejaba ver ninguna debilidad. Cada paso suyo res