La empresa vibraba con su ritmo habitual, ese murmullo constante de pasos, teléfonos y voces contenidas que construían el pulso de un imperio en movimiento. Pero en el piso ejecutivo… el aire era distinto. Más denso. Más contenido. Como si algo estuviera a punto de romperse sin hacer ruido.
Helen avanzaba por el pasillo con la misma elegancia de siempre, su traje negro impecable, su postura recta, su mirada firme al frente. Nadie que la viera podría imaginar el peso que llevaba en el pecho. Na