El Pent-house estaba en silencio. Un silencio profundo, elegante, casi frío, como si las paredes hubieran absorbido cada emoción que alguna vez habitó en ese lugar. Las luces tenues resaltaban la perfección de los muebles, el orden impecable, el lujo cuidadosamente diseñado… pero faltaba algo.
Faltaba vida.
Faltaba presencia.
Faltaba Helen.
Ailen cruzó la puerta con paso lento, casi despreocupado, dejando que el sonido de sus tacones resonara en el mármol como un eco hueco. Su mirada recorr