El amanecer se filtraba lentamente a través de los ventanales del Pent-house, tiñendo de un gris pálido cada rincón del lugar, como si incluso la luz dudara en entrar con fuerza. Todo estaba en silencio. Demasiado. Ese tipo de silencio que no traía paz, sino despedidas no dichas, decisiones que pesaban y emociones que ya no encontraban lugar donde esconderse. Helen estaba de pie frente al espejo, completamente lista, vestida con un traje negro impecable que delineaba su figura con elegancia y a