Cap. 5- Boda secreta.

Cap. 5- Boda secreta.

~ Casa de Retiro~

La dinámica del lugar cambió con la llegada de Majo, pasaron de personas frente al jardín sin interacción humana a tardes de té y partidas de cartas. Al principio los ancianos se mantenían renuentes a sus actividades, no eran glamorosas, pero los mantenían activos y volvieron a sonreír.

Su trabajo era cuidar a Katia, pero fue adoptada por todos los residentes, la mente de su nonita iba y venía, no recordaba a sus familiares, pero en sus momentos de lucidez le hablaba de la misma forma que lo hacía en su niñez cuando le enseñaba junto a su abuela paterna labores para señoritas. Esos recuerdos felices vividos con ellas siempre llevaban un manto pesado del dolor de su infancia.

El personal la despreciaba, el trabajo ligero desapareció, ahora debían prestar atención personalizada a sus pacientes. Ese lunes Majo irradiaba aún más felicidad de la habitual, durante una partida de chinchón fue interrogada por una viuda conocida por su poca vergüenza: - ¿tienes novio? Solo un hombre podría hacer milagros con esa piel maltratada. - [era una constante sus comentarios sobre su apariencia, pero los decía sin malicia]

Mordió el labio y relató su historia de amor, necesitaba contar sobre la boda con Luca, para ellos solo sería entretenimiento y para ella sería contención emocional. Ninguno las juzgó, muchos de ellos tuvieron matrimonios con personas a quienes recién conocían, sus felicitaciones y cariño le dieron esa calidez familiar que tanto necesitaba.

Katia: [parecía aturdida y feliz al ver la foto de Gianluca] - María, estás haciendo lo correcto al casarte con mi nieto, Luca es un niñito frío con gran corazón, solo es un poco tonto culpa de mi esposo y sus padres que lo presionan tanto. -   

Majo: [supuso que era producto de la demencia la confusión] - ¡Si, nonita!, es un buen chico y tu preferido. - haciéndole cosquillas, si le hacía feliz confundir a Luca con ese desagradecido que no la visitaba, no la sacaría de su confusión. Ese día le dieron consejos matrimoniales, algunos más subidos de tono que otros.

En una habitación cercana un nuevo residente observaba con unos largavistas y escuchaba en silencio a los demás residentes, junto a él se encontraba un joven de aspecto impecable; durante toda su visita no cruzaron palabras hasta el momento que el mayor sin mirarlo le brindó una importante información: - Katia no está confundida, ese muchachito es Gianluca Ricci Ferrer y esa belleza es María Joaquina Grass, la verdadera señorita Grass-. El joven aceptó los largavistas que le ofrecía de mala gana, enfocándose en Majo, con un tono molesto lo cuestionó: - Reconozco que es hermosa, pero es una mujer común y corriente, Jorgelina siempre la describe como una señorita de alta sociedad consentida. - pero al verla con detalle, la similitud física con Fernán era clara.

Su abuelo se burló de él: - Confías en una mujer que se beneficia de la identidad de otra, lamento que seas mi único heredero ¿eres idiota o qué? ¿los Grass saben que ella se hace pasar por su hija? ¿sabes cuáles son las diferencias entre su familia y ella? ¿solo tienes la versión de esa trepadora? ¡Vete! - con un tono autoritario.

Rafael Castro salió molesto del lugar chocándose con Majo que llevaba una bandeja de galletas y leche tibia que Katia no terminó, su ropa de trabajo quedó completamente empapada. En otras circunstancias solo la habría ignorado, pero necesitaba descubrir si el viejo lo engañaba, la ayudó a levantar la bandeja, disculpándose: - Lo siento, pagaré tu uniforme ¿podrías pasarme tus datos para transferirte? - para él solo era una cuidadora.

Majo de forma relajada se negó: - No es necesario, solo necesita ser lavado, estaba terminando mi turno por lo que no es problema esta mancha. - mientras se despedía de los residentes que pasaban por el pasillo.

Rafael necesitaba confirmar su identidad: - ¿Trabajas aquí? ¿pareces muy popular? - con voz amable.

Majo sonrió y respondió: - Trabajo para la Sra. Ricci, pero en cierta forma soy la mascota de los residentes. - al ver la habitación de la cual salía no pudo evitar preguntar– ¿ese señor es tu familiar? No debería meterme donde no me llaman, pero necesitarían visitarlo un poco más, no es bueno que no tenga interacción humana. -  estaba pasando un límite, pero le preocupaba.

Rafael bajó la mirada fingiendo preocupación: - Es mi abuelo, intento ser presente, pero simplemente no le agrado, es una pena que seas la cuidadora de la Sra. Ricci porque podría contratarte para acompañarlo. -

Majo sin dudarlo respondió: - Tranquilo, mi contrato es algo laxo, puedo intentarlo. Dame tú contacto, mandaré mi C.V. para que tengas mis referencias. - lo tuteaba con naturalidad, ella no sabía hablar sin esa cercanía.

Luego de enviarle la información, su teléfono sonó y ella respondió con dulzura: - Amor, ¿cómo hiciste para conseguir la fecha tan rápido? ¡eres el mejor! Avisaré que mañana no vendré, para que alguien cuide a mi nonita. ¿Dormirás esta noche en casa? Te cocinaré algo rico. - tenía los ojos llenos de amor, mientras hablaba sin percatarse de la presencia de Rafael a su lado.

Al cortar la llamada se disculpó y explicó que era su prometido, organizaron sus agendas y pautaron que visitaría al patriarca Castro el viernes por la mañana.

Rafael tenía suficiente información para comenzar a indagar sobre esa muchacha.

~Registro civil~

Eran las 8 de la mañana en La Acebeda, un pequeño pueblo en la sierra norte de Madrid, el lugar era hermoso y Majo estaba encantada de casarse en ese lugar. El asistente de Gianluca lo eligió por su escasa población y contactos para conseguir discreción sobre el matrimonio.  

Majo llevaba un vestido floreado sencillo y sandalias de tira, pese al frío, quería estar bonita para las fotos. Luca tenía un traje sobrio y a la medida, lucían perfectos, firmaron las actas y luego intercambiaron anillos de oro con sus iniciales y la fecha del matrimonio.

El juez de paz siguió las indicaciones del asistente, de no decir sus nombres completos. Aprovechando que Majo quería tomarse fotos, el asistente le entregó la libreta con el nombre Luca Ferrer a su jefe para intercambiarla con la verdadera. Majo abrió la libreta adulterada feliz, mientras la verdadera sería guardada en la caja fuerte de Gianluca.

La idea era festejar en casa, pero ya que habían viajado decidieron tener una pequeña luna de miel en ese pueblito mágico.

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