Mundo ficciónIniciar sesiónCAP. 4- Propuesta inesperada.
~ Majo~
Me di una ducha para calmar los nervios, no sabía cómo actuar, anoche me sentía tan poderosa y desvergonzada que me dejé llevar. Me tardé un poco más de la cuenta, quería darle una salida, quizás para él solo había sido sexo casual y no quería volver a verme.
No se escuchaban ruidos fuera y una tristeza se apoderó de mí, salí algo molesta, pensé que era distinto a los demás hombres que intentaban conquistarme.
Me llevé una grata sorpresa cuando lo vi regresar con varias bolsas del almacén de la esquina y unas flores sencillas. Las acepté y rápidamente las coloqué en agua junto con una aspirina, necesitaba prolongar su duración y luego preparé un desayuno para dos.
Desayunamos y al ser domingo, nos quedamos hasta la tarde mirando películas y series, hablamos mucho y luego preguntó sobre mis planes a futuro. Fui sincera, mis planes eran simples, validar mi título y luego buscar algún pueblo donde establecerme.
Al terminar de hablar me preguntó con molestia: - ¿te irás? ¿no te gustaría quedarte? -
Le sonreí, y solo le respondí: - No tengo nada que me ate a esté lugar y como te conté a mi familia no le agrada mi estilo de vida. Prefiero mantenerme alejada, no somos compatibles. - los recuerdos de mi pasado me inundaron, pero no podía confesar que estaba huyendo de ellos.
El rostro de él cambió por completo y me preguntó: - ¿Quieres casarte conmigo? Podrías quedarte, yo te protegería, es apresurado, pero llevamos años hablando y funcionamos bien. - fue la primera vez que lo vi nervioso.
Me tomé un momento para analizarlo, en otros países muchas mujeres se casan antes de conocer a sus esposos y no sería muy distinto a las pretensiones de su familia. Parecía una buena idea, posiblemente al descubrirlo ya no me perseguirían más.
Me colgué de su cuello y acepté, le aclaré que posiblemente debería contactarme con mi familia para informarles mi decisión y que no espere ser bienvenido por ellos. Me miró un poco extrañado, pero aceptó, él me contó que no sería un problema ya que él no tenía familia y le gustaría que formáramos una desde cero.
Sería un trámite sencillo, solo firmaríamos en el registro y luego comeríamos algo en casa, cada uno mantendría su departamento hasta finalizar los contratos ya que no teníamos el dinero suficiente para enfrentar la penalización.
Como mi trabajo con la Nona era mayormente en horario de oficina, él me pidió mis documentos para iniciar los trámites y conseguir fecha. Al entregarle mis documentos su ceño se frunció y me preguntó: - ¿María Grass? Creo haber escuchado ese nombre. - Llevaba años sin que nadie me lo dijera, lo odiaba, podría haber pedido cambio de nombre en Argentina, pero Fernán no hubiera tardado en volver a molestar. De forma despreocupada respondí: - ¡María Joaquina Grass! María es un nombre demasiado común, media Argentina se llama así, al igual que mi apellido. - tratando de parecer relajada.
Luca no preguntó mucho más, eso me tranquilizó, quería informarles que ya no tenían control sobre mi vida. Sería desheredada pero poco me importaba, aprendí a vivir con lo justo y nunca temí trabajar, algo que para ellos era un tabú.
~ Gianluca~
Mientras Majo se duchaba tuve la posibilidad de huir, solo debía abrir la puerta y salir; pero no lo hice. Me gusta esa complicidad que tenemos, con ella puedo vivir sin dar explicaciones o pensar que beneficio me traería a mi vida.
Decidí tomar el control de mi vida, me arriesgaría al amor por primera vez, tantos años manteniendo una vida ordenada debería ser suficiente para mantener una doble vida, una para los negocios y el dinero y la otra para ser feliz de manera sencilla.
Recordé un almacén cercano y fui en búsqueda de algo para desayunar, elegí al azar algunas cosas que supuse que le gustaría comer y en la puerta compré unas margaritas, me pareció que le gustarían. Sus ojitos brillaron al ver ese arreglo mal armado y terminamos pasando todo el día juntos como una parejita enamorada.
Entre charla y charla pregunté sobre sus planes a futuro, seguro de que solo sería desarrollar su carrera en un gran hospital, no estaba preparado para escucharla decir que se iría de Madrid a un remoto pueblo para atender a gente común. Era un pensamiento demasiado altruista para mí, pero el miedo a perder esta nueva realidad me llevó a proponerle matrimonio, la propuesta fue natural, si aceptaba ya vería como lo haría funcionar.
Los pocos minutos que tardó en contestar me parecieron eternos, pero su respuesta me tranquilizó, sus asuntos familiares realmente no me importaban; dado que por el momento no podría oficializar nuestra relación me beneficiaba que no se llevaran bien. Lo de su nombre si me sorprendió, pero era una simple coincidencia, Majo era amable y de buen corazón mientras esa chica María Grass era una mujer promiscua a la que solo le interesaba tener una vida fácil. Jorgelina era el nexo entre su familia y ella, la pobre tenía que soportar sus berrinches y malos tratos solo para evitarle escándalos a la familia que pagó su educación.
Ese trabajo de cuidadora en un hogar de ancianos la mantendría ocupada mientras se organizaba, acepté que no podría tenerla atada en casa cuidándome o trabajando en alguna de las clínicas de mis amigos atendiendo un esguince o dolor de cabeza.
Respondí sí a todo lo que propuso, solo quería una comida en casa para celebrarlo y mantendríamos cada uno su propia casa hasta que los contratos se terminen, por alguna razón pensaba que no tenía propiedades.
El destino quería unirnos definitivamente al darme la posibilidad de tener el control de los asuntos legales. Esperé a que se durmiera profundamente para llamar a mi asistente, era importante coordinar los trámites, solo necesitaba un acuerdo prenupcial claro y un registro civil que no llamé la atención, para hacer énfasis en lo mucho que me importaba casarme con Majo le di un ultimátum: - tienes 48 horas para resolverlo. -







