Mundo ficciónIniciar sesiónCap. 2- ¿Casualidad o destino?
~Gianluca Ricci Ferrer~
Durante varios años me mantuve en contacto con una joven argentina, ella era diferente a todas las mujeres de mi círculo social. Pasábamos horas hablando de la nada misma, nuestra relación era completamente idílica, nuestro chat siempre fue mediante el servidor por lo que no tenía un nombre completo o una foto de ella; quisiera creer que esa mujer a la que le abrí mi corazón no es un hombre ermitaño en el sótano de su madre.
Acordamos conocernos en la salida del Aeropuerto Adolfo Suárez, le escribí esa madrugada que tenía una reunión temprano en la mañana por si me demoraba, pero en realidad tenía la fiesta de cumpleaños de una amiga cercana y no me parecía correcto empezar nuestra relación con el pie izquierdo.
Esa noche todo se salió de control, jugamos billar, bailamos y bebimos hasta el amanecer; cuando desperté era pasado el mediodía y con dificultad intenté comunicarme, pero no logré encontrar su cuenta.
Me preocupaba una chica sola en un continente desconocido, al recordar su forma de expresarse y como se adaptaba a las situaciones complejas de la vida, me relajé, luego la compensaría al conocerla personalmente.
Recién me sentí lo suficientemente recuperado a la mañana siguiente y noté que por alguna razón mi cuenta se encontraba desactivada, me llevó más de una semana que la restablezcan.
Esos días sin poder hablar con ella me parecían más largos y pesados, me acostumbré a entrar en la sala de juego solo para escucharla hablar con ese acento sensual y resolutivo, que de cierta forma me ayudaba a encontrar solución a mis problemas.
Los últimos días en la oficina habían sido un caos, ya que me faltaba mi confidente virtual acepté la invitación a un bar de moda de Fernán y los chicos, quería despejarme y evitar que ese idiota vuelva a lastimar a mi primita. Siempre fui distante con esa tonta, pero debía reconocer que era una persona que amaba con locura a Fernán, su compromiso estuvo fijado desde su nacimiento al igual que el mío; la diferencia radicaba en que yo intentaba evitarlo y Elisa lo esperaba ansiosa.
~ Molino Viejo~
Como era de esperar Fernán se encontraba rodeado de mujeres hermosas, simplemente para llamar la atención, su fama de playboy era ficticia. El ambiente animado me hizo tomar valor y escribirle a Majo para disculparme: “Lo siento, no tengo justificación para lo que hice ¿podríamos empezar de nuevo?” – con la seguridad de un par de tragos, seguro que ya me habían bloqueado.
Mis ojos se abrieron de par en par cuando recibí una respuesta: -“Tranquilo, pensé que eras un estafador o un idiota ¿cuál eres?, 011-29*8564 agéndame y coordinamos.” – mi corazón galopaba, comencé a escribirle y revisar sus estados de W******p intentando conseguir más pistas sobre ella.
Gianluca: - Hola, me gustaría verte. – solo con ella era tan desvergonzado.
Majo: - Estoy con una amiga en un boliche de moda “Molino Viejo”, quizás otro día. –
Gianluca: - Estoy con unos amigos en una de las mesas, las esperamos. –
Majo: - Creo que no sería apropiado, está comprometida y no puedo dejarla sola. –
Gianluca: - Te veo en el bar, solo quiero saludarte. –
Majo: - Ok, pero solo un par de minutos. –
Gianluca: - ¿Como te reconozco? –
Majo: - [le envió una foto] –
Gianluca: - ¡Espérame! – verla me enloqueció, era más de lo que esperaba.
No quería asustarla por lo que traté de salir desapercibido del lugar, mis amigos para algunas personas podrían ser esnobs odiosos.
Jorgelina como era habitual quiso pegarse a mi como una lapa, por lo que necesité la asistencia de Ramiro para que la mantenga fuera del radar, era mi pantalla para evitar que mi matrimonio se concrete, pero frecuentemente olvidaba su lugar.
La vi de espalda y se veía completamente sexy, al tocar su hombro quedé deslumbrado por su encanto, solo me preguntó mi nombre y luego me dio un fuerte abrazo y un beso en la mejilla; sé que en su país es habitual ser tan cariñosos, pero despertó toda mi posesividad.
Hablamos como si el tiempo desapareciera, nunca sentí tal conexión con una persona; pero la voz chillona de Jorgelina me hizo fruncir el ceño al escucharla gritar sin moderación: - Amor ¿me llevas a casa? – me tomó de la cintura fingiendo estar ebria.
Majo la miró estudiando la situación, no se rebajaría a los juegos de Jorgelina: - Un gusto conocerte Luca, debo ir a buscar a mi amiga. – su mirada me confundió, ¿estaba celosa o simplemente no le interesaba? Bajé la mirada y fulminé a esa idiota, había encontrado la mujer de mis sueños y me hace una escena de celos una mujer que no tiene ninguna relación sentimental conmigo.
La empujé a los brazos de Javier y regresamos a la mesa, solo quería irme, pero esperaba poder verla una vez más. Sentí como el calor subía por mi cuello al ver desde el balcón como varios chicos intentaban seducirla y ella bailaba descaradamente con ellos, mantuve mi mirada en ella llamando la atención de Fernán, que al observar la pista bajó embravecido en búsqueda de Elisa que se encontraba rodeada de hombres.
El playboy sin sentimientos reaccionó como una bestia al ver a la mujer que tantas veces despreció siendo cortejada por muchachos más jóvenes y atractivos que él. Pensé en intervenir, pero al darme cuenta de que tendría una oportunidad más para acercarme nuevamente a Majo lo dejé seguir con su escena de celos. Mi amigo cuidaría bien de Elisa, ella estaría feliz de su atención y en la mañana la podría interrogar sobre su relación con Majo.
La observé buscando un taxi, su incomodidad era evidente, la dejaron sola en la noche de Madrid. Busqué mi auto y me ofrecí a llevarla, agradecí seguir el consejo de mi chofer y llevar autos sencillos para evitar rayones o choques involuntarios en el estacionamiento; no soy de los que disfruta de la atención y no quería que me viera como presumido.
Al principio se negó, pero no le quedó otra opción ya que la elección de Elisa se encontraba bastante alejada de su lugar de residencia. Su comportamiento provocador, mutó a uno más tranquilo y nervioso, le sostuve la mano para calmarla ella era más de lo que esperaba y no quería asustarla con el desastre de mi vida.







