Mundo de ficçãoIniciar sessãoCap. 3- Gotas de pureza.
~ Punto de vista de Gianluca~
La charla fue ligera al igual que las que manteníamos a la distancia, manejé de forma tranquila y prudente, había bebido, pero con moderación. Me encanta tener la experiencia de ser dos personas comunes y corrientes conociéndose, sin obligaciones familiares o acuerdos económicos.
La acompañé hasta la puerta, supuse que eso sería romántico y al momento de despedirnos no pude evitar besarla, con ella el pulcro magnate desaparecía volviéndome un chico común. Ella respondió con la misma pasión, la química era difícil de explicar, pero si me pedía renunciar a todo en ese momento lo haría.
Sin pensarlo la subí a mi cintura, abrí la puerta y la llevé directo a la cama. No lo pensé, me dejé llevar por el momento; no me caracterizo por la impulsividad y tengo un gran control de mis emociones, pero la lógica salió de mi cuerpo en esa noche.
Muchas mujeres pasaron por mi cama, modelos y actrices que podrían conquistar el corazón de cualquier hombre, para mí las amantes de una noche eran una constante en mi vida. Formar una familia no estaba en mis planes, Jorgelina era la pantalla perfecta para los medios de prensa y al ser la hermanita “adoptiva” de Fernán lograba suplantar la identidad con facilidad de mi verdadera prometida para evitarme problemas familiares; Fernán no sabía sobre esas actitudes cuestionables de su protegida, pero no me parecía algo tan grave como para dejarla en evidencia.
Habitualmente luego detener sexo con una mujer mi interés decaía y solo me iba antes de que despierten, no me interesaba jugar al novio hasta el momento en que conocí a mi Majo. Por primera vez dormí abrazado con una mujer y realmente se sentía bien, ella era cariñosa y no temía expresarse.
El lugar era minúsculo, mi habitación principal era más grande que todo el pequeño monoambiente, pero de cierta manera era reconfortante.
Tenía la cocina frente a mí, por lo que pensé en prepararle algo, un café no debería ser muy difícil de hacer, pero ella se despertó antes de que pudiera reaccionar colocándose mí camisa y comenzando a preparar el desayunó.
Al mover las sábanas descubrí unas pequeñas gotas de sangre, recordé levemente la molestia en su rostro al principio del acto, pero no le presté mucha atención ya que ella tenía veinticinco años y su cultura era bastante abierta en los asuntos relacionados a la sexualidad. No podía despegar la mirada de esa pequeña mancha cuando ella me obligó a levantarme para cambiar las sábanas: - Tranquilo solo es el sangrado por la rotura del himen, no es nada grave. - tenía un tono tranquilo como si haberme entregado su virginidad no fuera nada, sinceramente no me lo esperaba y me alegró ser el primero. Era una situación que nunca viví, entendí que al ser médica lo tomaría como algo biológico, pero no quería malinterpretarla y hacerla sentir mal.
~ Punto de vista de Majo~
Desde que conocí en persona a Luca sentí como mi corazón se aceleraba junto a una clase de “mariposas” en el estómago. Soy muy sociable y bastante atractiva se podría decir, pero los chicos que se me acercaban no entendían mi manera de vivir, por lo que me concentré en mi carrera y los pocos ratos libres hablaba con Luca.
Él es un poco mayor y tiene un porte seguro, con solo verlo me temblaron las piernas, pero no quería que vea una joven ingenua por lo que fingí no estar celosa cuando esa chica se le abrazó a la cintura.
Un grupo de chico se nos acercaron para bailar, ninguno me interesaba, pero instigue a Elisa a bailar con ellos ya que el idiota de mi hermano se pasó toda la noche coqueteando con muchas mujeres. Odiaba verla sufrir, reconozco que ese encuentro con Luca y esa chica me había arruinado la noche por lo que mis consejos no fueron muy buenos, no era algo normal enamorarse de alguien a la distancia y confirmarlo al momento de verlo ¡pero sucedió!
Fernán no me reconoció o solo optó por ignorarme dirigiendo toda su ira contra Elisa, el muy hipócrita podía disfrutar de la compañía femenina mientras se escandalizaba de que su prometida a la que siempre despreciaba solo por su futura alianza matrimonial debía mantenerse fiel a él.
Se la llevó prácticamente a la fuerza dejándome completamente sola e indefensa, viví en Buenos Aires, pero la mayor parte de mi vida fue en un pueblo pequeño del interior por lo que Madrid me aterraba.
Busque una aplicación de transporte para poder regresar a casa, quería estrangular a Elisa, mi presupuesto era ajustado y seguramente el recorrido me saldría “un ojo de la cara”. Lucas estacionó un auto muy lujoso, no conozco de autos, pero se veía caro; al principio me resistí, pero me aterraba quedarme sola.
No sabía de qué hablar, quería preguntarle - ¿es tu novia? ¿nuevamente me engañaste? - pero no fue necesario, él me explicó que era la novia de su amigo Ramiro y normalmente era demasiado cariñosa cuando bebía. Sabía que era una mentira, pero esa noche no quería dramas, solo conocerlo un poco más.
Al llegar a mi casa me bajé apresurada, realmente nunca salí con un chico que me gustara y no sabía cómo comportarme: ¿me despedía a lo lejos? ¿lo invitaba a pasar? ¿sería una zorra si me acostaba con él esa noche? Mi cabeza parecía que explotaría cuando me besó con intensidad y fue toda la respuesta que necesitaba, me entregué por completo, no era decente pero ya no era una niña y nadie me conocía en ese lugar.
Luca fue dulce y cálido en cada momento, cuando desperté me encontraba en pánico, fingí como si nada importante hubiera pasado esa noche; me sentí tan avergonzada cuando observé su mirada en las sábanas y solo comenté mientras las quitaba para lavarlas: - Tranquilo solo es el sangrado por la rotura del himen, no es nada grave. - fue el tono en que comunicaba diagnósticos incómodos, pero por dentro moría de la vergüenza, no quería que se sienta obligado conmigo.







