Mundo ficciónIniciar sesiónCap. 6- Inseguridades.
~ Gianluca~ Definitivamente Luis valía su peso en oro, en menos de 24 horas había resuelto mi matrimonio. Me preocupaba que sospechara de mi identidad, ella me entregó sus documentos sin pensarlo y luego firmó el acuerdo prenupcial que no le dejaría ningún tipo de beneficio económico. Reconozco que me preocupa lo que suceda cuando descubra la verdad sobre mi identidad y patrimonio, no creo que sea problema el dinero, a quien no le gustaría ser una señora de alta sociedad que no necesite preocuparse por llegar a fin de mes. Mi inseguridad solo radica en la cantidad de mentiras, ella me confesó su mala relación con su familia y que les informará sobre nuestra relación; me intrigan saber qué es lo que sucedió entre ellos. Por el momento me mantendré al margen, necesito enamorarla lo suficiente para que perdone todas mis mentiras, explicarle que mi familia reapareció y que son unos elitistas odiosos podría arruinar mi matrimonio. Definitivamente por el momento seguiríamos como hasta ahora. Nunca hubiera imaginado una luna de miel en un lugar como este, era algo tan simple, pero ella parecía encantada con la nada misma. Me contó que en su país viajó muchas veces a pueblos pequeños, algunas veces por turismo y otras por trabajo, era una experta en adaptarse a las circunstancias mientras que yo sufría sin la comodidad de un hotel de cinco estrellas. El jueves por la tarde emprendimos el regreso, esos tres días en La Acebeda me devolvieron a la vida y logré quitarme el estrés que acarreaba hace años. Hablamos sobre su trabajo, sabía que cuidaba una anciana a la que llamaba nonita y compartía mucho tiempo con los demás residentes, pero solo la escuchaba como ruido ambiente sin prestarle atención. Su teléfono sonó y con naturalidad habló con un hombre: “Hola Rafael ¿cómo estás? ... Si estoy regresando a casa... ¿no puede esperar a mañana? ... ¿puedes llevarlo a mi casa? ... ¡Nos vemos, un beso!”. Sentía que iba a explotar por la ira, apreté el volante y pregunté: - Cariño ¿con quién hablabas? - nunca sentí celos por alguien hasta ese momento. Como era habitual en ella me explicó todo con lujo de detalles, hablando del plan que quería utilizar con el viejo y cosas poco relevantes para mí, por lo que fui directo y la enfrenté: - ¿ese Rafael, es más atractivo que yo? ¿tiene más dinero? - era infantil pero no podía controlarme. Me hizo orillarme al costado del camino y con sensualidad se subió sobre mí susurrándome: - Cariño, claro que tiene más dinero, es un millonario. No recuerdo su apariencia, pero digamos que sí, pero tú eres él único para mí. - no me tranquilizó su respuesta, pero por el momento solo me mantendría alerta. ~ Majo~ Mi boda fue mi sueño hecho realidad, el lugar era romántico e íntimo, algo que solo podía ser posible gracias a Luca. Me preparaba para la confrontación, Fernán ya me pisaba los talones para regresar a la familia y el tiempo se terminaba, dando tiempo a que se cumplieran un periodo razonable para poder informar de mi matrimonio. Esperaba que ese idiota a quien me prometieron decida formalizar con “mi hermanita” Jorgelina. Desde que la acogieron se volvió la luz de los ojos de mis padres y hermanos, yo solo era una molestia en sus vidas, por esa razón me desterraron a la Argentina con unos tíos mayores que no habían logrado tener hijos. No me quejo de mi vida con ellos, hicieron lo que pudieron para educarme y tener una infancia lo más normal posible. Pero ser rechazada desde tan pequeña me marcó, ellos decían que era por mi bien, yo solo creo que no encajaba en su fachada de familia perfecta. En el camino de regreso hablamos de trabajo, en realidad solo me escuchaba hablar de mis planes; mientras él solo mencionó que trabajaba en una empresa y sus horarios eran complicados, pero intentaría pasar todas las noches conmigo. No me complacía, pero entendía que si queríamos empezar algo juntos deberíamos hacer sacrificios. Mi cabeza comenzó a calcular, mi presupuesto era muy ajustado y me avergonzaba pedirle dinero a Elisa, soy pobre, pero ante todo orgullosa. Con la boda y la luna de miel olvidé por completo que firmaría un contrato con la familia Castro, al ver el nombre de Rafael Castro, atendí con la misma naturalidad que atiendo a cualquier persona; me explicó que necesitaba acercarme el contrato esa misma noche por algún tema legal. Solo conozco lo básico de la parte legal, por lo que supuse que era algún acuerdo de confidencialidad o algo por el estilo, lo entendía en las familias poderosas siempre se blindan antes de dejar ingresar un nuevo personal al círculo más cercano. Luego de cortar noté como Luca se incomodaba y empezó a preguntar un montón de tonterías, nunca pensé que fuera un hombre celoso, pero lo mejor era calmarlo y responderle con sinceridad. Es lógico que se sienta amenazado por un hombre poderoso y con mucho dinero, pero eso no me atraía en lo absoluto, sobre su apariencia no recordaba mucho, solo fue una charla de pasillo de menos de diez minutos por lo que no pude estudiar sus facciones. Pareció entender, eso me tranquilizó, no podía pretender que no tenga vínculo alguno con el sexo opuesto. Soy médico y hablo con pacientes y familiares todo el tiempo, si una simple charla lo alteraría, una revisión corporal o la interacción con otros colegas y el personal en general lo haría colapsar. No conozco como son los hospitales públicos de España, pero en los que trabajé éramos demasiado unidos por la gran cantidad de horas que pasábamos juntos. ~ Rafael~ Preparé un contrato y un acuerdo de confidencialidad, algo completamente estándar en nuestra familia. La idea era firmarlo en la mañana, pero quería verla fuera de su rol de cuidadora, quería conocer a la misteriosa señorita Grass. Ella me había enviado su información, por lo que las averiguaciones fueron sencillas, al descubrirlo quedé en shock ¿dónde estaba la mujer altanera y caprichosa? Era muy distinta a como la describían, odiaba tener que pensar que ese maldito viejo tenía razón y solo éramos títeres de una recogida.






