Salvatore Mancini.
Isabella ríe mientras beso su cuello bajo la ducha. Sus uñas se clavan en mi piel desnuda y mordisqueó su cuello dejando una marca rojiza.
—¿No fue suficiente antes del desayuno?---pregunta Isabella
—Nunca es suficiente cuando se trata de ti.
La cargó en mis brazos y presionó su cuerpo contra la pared de la regadera. Isabella sonríe mientras ataco uno de sus senos con mi boca, saboreando su piel.
Isabella jadeó y apoyó la cabeza contra la pared, dándome un mayor acceso a