Vivian
Vivian ajustó la carpeta de cuero contra el pecho mientras atravesaba el lujoso vestíbulo del Grupo Braga. Apenas dos días antes había hecho ese mismo recorrido con el corazón lleno de esperanza; ahora, volver a ese edificio le producía una presión sofocante.
Las recepcionistas la reconocieron de inmediato. Intercambiaron miradas discretas, algunas cargadas de curiosidad, otras de lástima. Vivian alzó el mentón y mantuvo el paso firme. No estaba allí para mendigar nada, solo para cerrar