Vivian
La imagen quedó grabada en su retina como una fotografía maldita: Eduardo y Elisa, encerrados en el baño de mujeres, tan cerca el uno del otro que casi compartían la misma respiración. El celular en la mano de ella, la expresión intensa de él… cada detalle ardiendo en su memoria con la precisión cruel de un herrero marcando ganado.
Vivian no podía evitar sentir. El dolor era familiar, una vieja conocida que golpeaba a su puerta sin avisar, trayendo consigo el mismo desgarro en el corazón