Llevo toda la noche intentanto dormir, pero las palabras de la señ.. de María no han dejado de dar vueltas en mi mente. Ha estas alturas siento que estoy enloqueciendo, asi que incapaz de dormir decido bajar por un poco de agua.
La mansión está completamente a oscuras y aunque no veo a nadie, se que los hombres que ha puesto Gabriel deben estar viendo cada pequeña cosa que sucede a los alrededores.... es espeluznante.
Justo cuando me sirvo el vaso de agua escucho el portazo de la entrada y luego el golpeteo torpe en la escalera, pienso que es Gianna cargando algo pesado del jardin o uno de los guardias cambiando de turno. Me acerco un poco con el vaso de agua en la mano y el pijama de seda que María insistió en comprarme “porque una señora Moretti no puede dormir con cualquier trapo”, según sus palabras.
Pero entonces escucho un juramento ahogado, un tropiezo, y algo dentro de mí se tensa.
Eso no suena a Gianna.
—¿Gabriel? —pregunto desde el pasillo, asomándome hacia la baranda.
Lo ve