Capítulo 133
El disparo sonó en toda la hacienda. Luciano no esperó ni un segundo, sacó su arma y entro en la casa con sus hombres .
—¡Camila! —gritó Luciano.
Abrió la puerta del estudio y se encontró con una escena que lo dejó paralizado sin saber que había pasado
Camila estaba en medio del cuarto, pálida, temblando. Delante de ella, un joven, estaba de rodillas en el suelo llorando, mirando el cuerpo sin vida de Ronaldo sobre el escritorio.
Luciano se acercó a su esposa
—¿Estás bien? —le pr