Capítulo 8
—¡Lárgate! —gritó Camila, levantando un jarrón pequeño que tenía junto a la cama —¡Te dije que no entres sin avisar!
Luciano se paralizó, solo logro decir
—¡Lo siento! —Cerró la puerta y fue directo a su habitación, a la ducha necesitaba agua.
Nunca le había pasado esto con una mujer, jamás se había paralizado así, la imagen de Camila desnuda se le quedó tatuada.
Abrió el grifo y se echó agua fría una y otra vez bajo la regadera, y nada borraba esa imagen, como una pintura muy hermo