Capítulo 75
Luciano llevaba días desesperado, hundido en la desesperación. Nadie sabía nada de Camila, parecía que se la había tragado la tierra.
Había buscado en cada rincón, interrogado a sus contactos, pagado información que nunca llegaba, pero nadie le daba respuestas, no se imaginaba que su abuelo estaba detrás moviendo las fichas.
Ernesto se había encargado de esconder cualquier prueba que lo pudiera llevar a ella.
Ebrio, sintiendo que su vida no tenía sentido agarró su coche, decidió manejar por la ciudad.
Aceleraba como si no importara la vida ni la muerte. El alcohol le nublaba la vista, mientras la rabia lo consumía, y el volante temblaba bajo sus manos.
Apretó los dientes, dentro de su corazón se había metido el presentimiento de que su esposa ya no estaba viva, e imaginar esa escena sencillamente le daba angustia, no quería vivir una vida sin Camila, en una curva, perdió el control. El vehículo dio varias vueltas antes de estrellarse contra un poste, mientras Luciano a