Capítulo 123
Fernando se quedó inmóvil al verla.
Sus ojos, que casi nunca mostraban debilidad, se llenaron de lágrimas al instante.
Aurora evitó mirarlo al principio, enfrentar a su pasado siempre fue su mayor miedo.
—¿Qué… qué está pasando? —preguntó Camila con un nudo en la garganta—. ¿Por qué mi papá dice eso?
Fernando no pudo hablar, estaba aterrado a punto de quebrárse, Aurora dio un paso hacia su hija
—Camila… —dijo con la voz temblorosa—. Yo soy tu madre.
Camila sintió que todo alrededor se desvanecía, no podía creer que ella estaba ahí delante suyo.
—No… —susurró—. Tú… tú no…
¿Dónde estabas? ¿Por qué nunca volviste? ¿Qué pasó contigo? ¿Por qué me dejaste?
Aurora tragó saliva, tenía lágrimas acumuladas enla ojos, pero no lloraba, queria ser fuerte y poner la cara
—Cuando escapé —comenzó—, lo hice para protegerte. No quería esta vida para ti. No quería que crecieras rodeada de violencia, de amenazas, de decisiones que podían destruirte.
Yo… yo era una cobarde, Camila. No tu