Frecuentemente hay más que aprender de las preguntas inesperadas de un niño que de los discursos de un hombre (John Locke)
—El doctor ya llegó, Миссис—anunció
una voz un poco menos mandona que la de Alexei, Adara ya lo reconocía, era Maverick.
Extrañamente ya no le parecía aterrador, sino más bien peculiar, el hombre era encantador cuando no estaba en su papel de subordinado mimado del jefe de la mafia y sus dientes ya le parecían algo graciosos, todavía no sabía porqué se había hecho esas modi