Llamo a la gente “rica” cuando son capaces de satisfacer las necesidades de su imaginación (El retrato de una dama, Henry James)
Unas palabras que no pudo entender ni un poco, resonaron en la mente de Adara tan suavemente como un martillo golpeando un clavo. Hizo una mueca por el dolor en la cabeza y trató de llevarse las manos a la cara, pero no respondieron.
<¿Quién te ha dicho que puedes quedarte más de las 6 AM dentro de la cama aún? Al que madruga, Dios le ayuda>
Adara gimió ante el moles