Había prácticamente arrastrado a la biblioteca al pobre hombre bajo las miradas de burla de sus doncellas que justamente estaban pasando por ese pasillo, mudando de lugar algunos objetos en cajas.
Gorb tuvo la mala suerte de estar terminando en ese momento su guardia por los pasillos, que después de unas palabras y confirmar que no estaba ni cansado ni ocupado y que quería ayudarla, lo arrastró hasta la biblioteca para su curso cultural acelerado de ruso.
Adara no siente la tranquilidad que los