Me quedé quieta. Las palabras se me atascaron en la garganta. Preocupado. Él. El mismo que se encerraba detrás de una puerta cada vez que algo se ponía personal. El mismo que firmaba contratos matrimoniales como si fueran acuerdos comerciales. Estaba preocupado por mí.
Lo miré a los ojos y, por prim