La junta se alargó hasta las tres de la tarde. Nadie lo esperaba, ni siquiera Sebastián, que había programado solo dos horas y media para repasar el cierre del trimestre y los ajustes presupuestarios del próximo semestre. Pero una vez que los directores empezaron a discutir las proyecciones de ventas en el mercado latinoamericano, las cifras no cuadraban, las preguntas se multiplicaron y las excusas de los responsables de cada área se volvieron cada vez más elaboradas. Yo tomaba notas sin parar