Se tensó. Fue instantáneo. Los hombros se le endurecieron, la mandíbula se le marcó un poco más, y por un segundo pareció que iba a levantarse y cambiar de tema. No lo hizo. Solo respiró hondo, como si estuviera decidiendo si abrir esa puerta o cerrarla con llave para siempre.
Me di cuenta tarde de que había pisado algo frágil.
—Sé que estoy en territorio delicado —dije rápido, bajando la mirada—. Lo siento. No quise ser entrometida. Podemos hablar de otra cosa, o no hablar de nada. Solo… me im