Capítulo 9
Busqué a Carolina por toda la casa hasta que la encontré en una de las terrazas, sentada, con la mirada perdida y un cigarrillo apagado entre los dedos.
—Carolina —le dije con calma sabiendo lo afectada y borracha que estaba —. Puedes irte si quieres, Si necesitas ayuda, yo te la daré.
Ella se giró hacia mí con los ojos hinchados y llenos de rabia
—Déjame en paz —respondió muy grosera —. Y si de verdad quieres ayudarme, desaparece, tu presencia solo me pone en riesgo.
Sus palabras m