Capítulo 8
Yo no tenía porque aguantar este tipo de espectáculos, había aceptado un trato, pero eso no incluia los reclamos de las novias y amantes de mi ahora esposo.
—Diego —le dije con firmeza—. Necesito una explicación ahora, no tengo porque aguantar esto.
La mujer estaba fuera de control. Caminaba por la habitación como un animal acorralado, respirando agitada, con el maquillaje corrido y los ojos llenos de lágrimas por la rabia.
—¡Esto es una locura! —gritó—. ¡Ese lugar es mío! ¡Ese homb