CAPÍTULO 10
Le agradecí a Diego por intervenir en el centro comercial y en esa situación tan embarazosa, Él solo sonrió y me dijo algo que me dejó pensando todo el camino al auto.
—Mientras Steve no pueda cuidarte, yo te cuidaré. Eres su esposa. No estás sola.
No sabía por qué, pero esas palabras me dieron un poco de seguridad, a veces me sentía así, sola.
Apenas subí al auto, mi celular empezó a sonar. Era mamá. Contesté de inmediato preocupada por mi hermana.
—Catalina, vuelve ya —dijo, alter