Alfa Ava
Me desperté sintiendo frío, aunque estaba cubierta por mantas gruesas. Abrí los ojos despacio, notando el techo alto de piedra, las cortinas pesadas en las ventanas, y docenas de velas encendidas que llenaban la habitación con una luz suave. Tardé unos segundos en recordar dónde estaba.
No en la manada.
No en casa.
No con Cael.
Aquí, en un castillo antiguo, perdido en las tierras del norte, entre hechiceros y vampiros, entre personas que apenas conocía y a quienes no sabía si podía con