La habitación que Amón había preparado para Hades y Elena era mucho más romántica de lo que cualquiera de los dos había imaginado.
Ambos quedaron asombrados por los detalles. Las paredes estaban cubiertas con tapices de suaves tonos dorados y marfil, y las lámparas emitían una luz cálida que iluminaba el espacio con una atmósfera íntima y acogedora.
El centro de la habitación era una cama enorme, cubierta con sábanas de satén blanco y almohadas mullidas. Sobre la cama, había pétalos de rosa dis