La intensidad de la noche se prolongó hasta la mañana, con Hades tratando de calmar su celo mientras Elena respondía a cada uno de sus movimientos con la misma entrega.
La conexión entre ellos era tan poderosa que parecía envolver la habitación, creando un espacio donde sólo existían ellos dos.
Finalmente, exhaustos pero completamente satisfechos, se quedaron tumbados en la cama, sus cuerpos entrelazados mientras la luz del sol comenzaba a filtrarse por las cortinas. Era increíble cómo su celo