Laura se mantuvo al lado de su amiga inconsciente en todo momento, sosteniendo su mano y rezando para que pudiera abrir los ojos y regresar a su lado.
Mientras, Gabriel tenía un dilema en su cabeza, ya que Sara le había informado que la pequeña Gema se había despertado llorando y después de pensarlo mucho, decidió no informarle a Laura para restarle compromisos y sin deseos de hacerlo, se marchó.
—¡Hijo mío! —lo recibió Amanda a su llegada con la pequeña en brazos.
—No sabía que estabas aquí, m